ORGANIZACIÓN DE SINDICATOS, Gaceta Judicial 6, 1948.

El hecho de que los obreros resuelvan constituir un sindicato no les confiere personería jurídica. La personería nace como consecuencia de la aprobación del acto por el poder público. Asimismo, el hecho de su disolución no se concreta con la resolución mayoritaria de los obreros sino por la aprobación del

Acto por el poder público

Gaceta Judicial. Año LIII. Serie VII. Nro. 6. Pág. 554
(Quito,15 de Mayo de 1948)

 

TERCERA INSTANCIA

VISTOS: Ruperto Cano Guevara demanda a José María Andrade, Gerente de la fábrica “La Internacional”. por el pago de las indemnizaciones a que tiene derecho por haber sido despedido intempestivamente de la fábrica en la que ha prestado sus servicios como ayudante del almacén de ventas desde el 15 de diciembre de 1942 hasta el 7 de octubre de 1945 en que se verificó el despido. Invoca a su favor, para el pago de las indemnizaciones a que tiene derecho los arts. 114 y 124 del Código del Trabajo, relativos al desahucio y al fondo de reserva, respectivamente, y el 118 referente al pago del salario de un año, que reclama por haber sido miembro de la directiva del sindicato de empleados de la “Internacional” al tiempo en que se verificó el despido sin haberse obtenido el Visto Bueno de la Inspección del Trabajo. Afirma también que su sueldo fue de quinientos sucres mensuales, sin contar los sobresueldos y gratificaciones, por la cual, teniendo en cuenta ésta, el promedio mensual de sus remuneraciones era de un mil cien sucres, poco más o menos. El demandado propuso las excepciones que constan del acta de la audiencia d conciliación de fs. 3 vta. y 4. El juez de primera instancia, aceptando la demanda, condena al Gerente de la fábrica “La Internacional”, al pago de la suma de trece mil doscientos sucres, equivalente al salario de un año, de acuerdo con el art. 118 del Código de Trabajo, resolución que fue confirmada por la Primera Sala de la Corte Superior de Quito. Interpuesto por el demandado el recurso de tercera instancia, y teniendo en cuenta de lo que ha venido en grado es lo relativo a la condena pronunciada por el inferior, para resolver esta causa se considera: 1o. La prohibición establecida para el patrono en el art. 118 del Código del Trabajo, relativamente al desahucio, se extiende también al despido intempestivo, según lo ha decidido el Tribunal Supremo con el objeto de unificar la jurisprudencia sobre el indicado punto en resolución de 6 de octubre de 1947. 2o. La copia de fs. 45 demuestra que el 30 de junio de 1945. por acuerdo No. 882, El Ministro de Previsión Social y Trabajo aprobó los estatutos del Sindicato de Empleados de la fábrica de tejidos La Internacional, y que este acuerdo se registro en el libro respectivo, bajo el No. 26, el 2 de julio del mismo año. Por lo tanto, se ha cumplido con lo que dispone el artículo 362 del Código del Trabajo, par que dicho sindicato tenga existencia legal y goce de los beneficios de la personalidad jurídica. 3o. Con el documento de fs. 5 se ha comprobado que Ruperto Cano Guevara fue nombrado Secretario del Exterior del sindicato para el período de 1945 a 1947. Este documento no ha sido impugnado a fs. 14, por las razones que el demandado ofreció exponer oportunamente, lo que no se hizo ni en primera ni en segunda instancia. Aún cuando en las copias fotostáticas de las actas que constan desde la foja 52 y siguientes, no figuran las firmas de los funcionarios del Sindicato, dejan el convencimiento de que la sesión del 7 de julio en que se realizó la elección de los dignatarios del Sindicato se verificó realmente, lo cual adquiere mayor firmeza teniendo en cuenta que estas actas han formado parte del expedientillo presentado al Ministro de Previsión Social, y que en mérito de ellas aprobáronse los estatutos del Sindicato. Además Manuel Zurita, testigo del demandado, al contestar a fs. 28 a la segunda pregunta del interrogatorio de fs. 26, declara que es verdad que el, Zurita, y el Secretario General del Sindicato, Juan Murillo, afirmaron el nombramiento de Secretario del Exterior del Sindicato a favor de Ruperto Cano Guevara. 4o. La calidad de Secretario de Actas que tuvo Manuel Zurita, hallase reconocida por José María Andrade, como puede verse de la segunda pregunta formulada por el en el interrogatorio de fs. 14 que dice así: “Si es verdad que del extinguido Sindicato de Empleados de la Fábrica “La Internacional” sindicato en el cual el declarante actuó como Secretario de Actas, no se llevó ningún libro”. Aceptada la calidad de Secretario de Actas que tuvo Zurita en el Sindicato, y estando firmado por Zurita el nombramiento, éste tiene autenticidad igual a la que tendría la copia del acta firmada por el mismo Zurita, en su calidad de Secretario. 5o. Las declaraciones de los testigos Nicolás Benítez y Hugo Hidalgo demuestran que Cano Guevara tuvo actuación como miembro del Directorio. Aún cuando no se ha presentado una acta especial de promesa previa al desempeño del cargo, este requisito no se estima indispensable para probar la aceptación, la que resulta de los actos de intervención en el funcionamiento del Sindicato a que se refieren los testigos arriba nombrados. 6o. No ha establecido el Código de Trabajo la obligación de poner en conocimiento del patrono los nombramientos que se disciernan a los miembros de la Directiva del Comité de Empresa o de cualquiera asociación de trabajadores, ni ha subordinado a esta comunicación el incumplimiento de la indemnización prescrita en el art. 118; por lo cual aún cuando no se considere que la fábrica “La Internacional” fue informada de las personas que integraron la Directiva del Sindicato por el conocimiento que tuvo el Presidente de la Empresa, señor Alberto Mena Caamaño, la falta de esta circunstancia no anula el derecho del trabajador, conferido en el citado art. 118 del Código del Trabajo. 7o. Como se expresa en el considerando segundo de esta sentencia, el Sindicato de Empleados de la fábrica de tejidos “La Internacional”, se constituyó con el carácter de persona jurídica en virtud de la aprobación de sus estatutos por el Ministerio de Previsión Social, el 30 de junio de 1945. A la subsistencia de esta personalidad jurídica, está subordinada la posibilidad de aplicarse el art. 118 del Código del Trabajo. 8o. El 24 de agosto de 1945, dieciséis miembros del Sindicato de Empleados de la Internacional, dirigieron un oficio al Secretario General del Sindicato manifestándole que han resuelto separarse de la organización y que desde esa fecha dejaron de pertenecer al sindicato en referencia. El 21 de octubre de 1946, es decir un año dos meses después de la solicitud anterior, veintiún miembros del Sindicato, incluyéndose los dieciséis que habían suscrito el oficio de 24 de agosto de 1945, dirigiéndose al Ministro de Previsión Social pidiéndole que confirme la disolución del Sindicato, pues que mucho antes de esa fecha habían convenido en que deje de existir, habiendo retirado los aportes que constituían el patrimonio social. 9o. Según el art. 535 del Código Civil, una asociación que se afirma por el hecho voluntario de quienes la integran, no se constituye en persona jurídica sino por la aprobación del Presidente de la República, quien, de acuerdo con el régimen constitucional actúa por órgano del respectivo Ministerio de Estado. Correlativamente, de acuerdo con el art. 548 del mismo Código, la corporación constituida en persona jurídica, ha menester para disolverse la aprobación de la autoridad que legítimo su establecimiento. De modo que bien así como el hecho voluntario de la asociación no genera por sí sólo, su personalidad jurídica, su disolución tampoco puede producirse por la sola voluntad de sus componentes, sino que es necesario intervenga en ello la autoridad público. 10. El despido de Ruperto Cano Guevara se realizó el 7 de octubre de 1946, y como el acuerdo ejecutivo No. 2648 que declaró disuelto el Sindicato (fs. 47) se dictó el 14 de noviembre de 1946, es incuestionable que el despido se verificó cuando Cano Guevara era miembro de la directiva del Sindicato, siendo por lo tanto procedente el reclamo de indemnización prescrito en el art. 118 del Código del Trabajo. 11. El sueldo que percibía Roberto Cano Guevara por su trabajo, según lo afirma en su demanda y lo demuestra el cuadro de fs. 102, era de un mil cien sucres mensuales, incluyéndose las gratificaciones y sobresueldos. Como no pueden acumularse las reclamaciones consideradas en los arts. 114 y 118 del código del Trabajo, y consta que el demandado depositó en la Caja de Seguro el valor de un mes de desahucio, se halla pendiente de pago, en cumplimiento del art. 118, el sueldo correspondiente a once meses, o sea la suma de doce mil sucres. En virtud de estas consideraciones “administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley”, reformada la sentencia que ha vendido en grado, se ordena que el demandado José María Andrade, Gerente de la fábrica “La Internacional” pague al actor Ruperto Cano Guevara la suma de doce mil cien sucres, por concepto de la indemnización prescrita en el art. 118 del Código del Trabajo. Sin costas. Legalizado el papel deficiente, devuélvanse.

VOTO SALVADO

VISTOS: La acciona de Ruperto Cano Guevara contra “La Internacional” se funda en haber sido miembro de la Directiva del Sindicato de Empleados, calidad negada por el demandado, quien expresa, además, que tal nombramiento no se ha puesto en conocimiento con el Gerente de la fábrica, por lo que, aún por este concepto, no estaría obligado a la indemnización establecida por el art. 118 del Código del Trabajo, y par resolver, se considera: 1) Si bien el actor ha presentado a fs. 5 el oficio en que se le comunica el nombramiento, en sesión del 7 de julio de 1945, de “Secretario del Exterior”, también aparece plenamente comprobado que no se extendió, ni existe, por tanto, el acta correspondiente a dicha sesión, por lo que aquel nombramiento no tiene ningún valor, tanto más, cuanto que ni siquiera se ha probado que el beneficiario aceptó el cargo y tomó posesión de el, particular que fue también materia de una de las excepciones deducidas por el reo, y 2) El patrono debe tener conocimiento oficial de los nombramientos de miembros de la Directiva recaídos en las personas de sus obreros, a fin de ajustar su conducta a las obligaciones que le imponen aquellos nombramientos, obligaciones que mal puede cumplirlos si desconoce la condición de sus obreros en el seno de la Directiva, y no se ha comprobado que se hubiese comunicado al Gerente el nombramiento del actor para Secretario del Exterior. Por estos fundamentos,”administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley”, se rechaza la demanda.