LA VERDAD DE LAS CIFRAS

El Ministerio del Trabajo mantendrá un seguimiento del caso para velar por los derechos de los trabajadores de la Prefectura del Azuay
El Ministerio del Trabajo mantendrá un seguimiento del caso para velar por los derechos de los trabajadores de la Prefectura del Azuay

La Corporación de Estudios para el Desarrollo (Cordes) agenciosamente publicó, este 24 de agosto de 2016, el artículo “El manoseo de las estadísticas” en su portal de Internet. En el texto se hace referencia a una entrevista que ofreció el Ministro del Trabajo, Leonardo Berrezueta Carrión, a la estación Ecuavisa. Allí se responsabiliza al secretario de la cartera de estado, por medio de sus declaraciones, “distorsionar groseramente la realidad”.

Cordes menosprecia las estadísticas arrojadas por el Instituto Ecuatoriano de Estadística y Censos (INEC) y lo expuesto por esta Cartera de Estado y sin pudor coloca cifras y estadísticas a conveniencia; peor aún, les da un desesperanzador contexto. Bien se sabe que este Gobierno, que como ningún otro trabajó a favor de los trabajadores, protegió el empleo y aupó al empresariado justo, nunca fue del beneplácito de esta corporación. Sus afirmaciones desdeñan los aciertos y magnifican supuestos “fracasos”. No hay duda que le hace juego a la oposición que ahora intenta rasguñar algunos votos. ¿Qué proponen para el desarrollo del país? Como siempre: Nada.

Respecto al mencionado artículo el Ministerio del Trabajo aclara:

1.      Las declaraciones del Ministerio del Trabajo se fundamentan en datos actualizados que publica el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), a través de la Encuesta Nacional de Empleo y Desempleo y Subempleo – ENEMDU. Estas cifras también son validadas y tomadas como referencia en el análisis de este artículo de opinión que publica Cordes.

2.      La información que se ha proporcionado a la ciudadanía, respecto a la situación del empleo y desempleo, no difiere bajo ningún sentido, y reitera que, de acuerdo al comparativo ofrecido por las estadísticas oficiales, la tasa de desempleo entre marzo y junio de 2016, baja de 5,7% a 5,3%.

3.      En referencia a la supuesta omisión del Ministro Berrezueta sobre la condición de empleo inadecuado, cabe indicar que según cifras del INEC entre marzo y junio de 2016 las categorías que comprenden este indicador se reducen en subempleo y empleo no remunerado.

4.      En los párrafos finales del texto de Cordes se hace referencia a que actualmente el Empleo inadecuado alcanza el 53,3% de la Población Económicamente Activa (PEA). En efecto esta es una cifra tomada en función de la ENEMDU, sin embargo, no toma en consideración de manera adecuada los conceptos y categorías que componen este fenómeno; es necesario su análisis para conocer a fondo el problema.

Como  mencionan los autores, la primera categoría que compone el Empleo Inadecuado es  el “subempleo”; para junio de 2016, como se menciona en el texto y como hace alusión el Ministerio, en Ecuador la tasa de subempleo se encuentra 16.3%, lo que significa que  existen un total de 1,277,717 sub empleados a nivel nacional. Es decir, son personas con empleo que, durante la semana de referencia, trabajaron menos de la jornada legal y/o percibieron ingresos inferiores al salario mínimo y tienen el deseo y disponibilidad de trabajar horas adicionales. El subempleo en este sentido, es la sumatoria del subempleo por insuficiencia de tiempo de trabajo y por insuficiencia de ingresos. Ahora bien, si se realiza una caracterización del subempleo por los dos componentes que lo conforman, se observa que del total de subempleados a nivel nacional, tan solo el 17% de estos presenta una insuficiencia de ingresos, mientras que el restante 83% corresponde a desempleados por insuficiencia de tiempo de trabajo, ello evidencia que el Subempleo en el Ecuador viene de la mano de la insuficiencia de horas más no del ingreso.

El segundo concepto que compone el Empleo inadecuado es el  “otro empleo no pleno”, el cual está alrededor del 27% de la PEA. Ahora bien esta categoría está conformada por aquellas personas con empleo que poseen una insuficiencia en horas y/o ingresos y no tienen el deseo y/o disponibilidad de trabajar horas adicionales; es decir, se encuentran satisfechas con su condición.

Finalmente el tercer componente es el “empleo no remunerado” que se encuentra en el 9.7%, el cual lo conforman aquellas personas con empleo que no perciben ingresos laborales como es el caso de los ayudantes no remunerados de asalariados.

Si se analizan los tres componentes se evidencia que de este 53% al que hace referencia Cordes, tan solo el 5% presenta una carencia de ingresos. Los otros están satisfechos o son ayudantes. En este contexto se revela que, a pesar de que estas personas poseen un empleo inadecuado, el grupo mayoritariamente está conformado por personas “satisfechas” con esta condición o por que presentan una ausencia de horas de trabajo y no de ingresos. Así, a pesar de que se encuentren en esta condición, perciben un ingreso lo cual les  ayuda a mantener y apoyar a sus familias.

La política laboral de este Gobierno se basa en la concreción de los derechos de las y los trabajadores y en la protección de los empleos. Las recientes Reformas laborales precautelan el empleo, facilitan la adaptabilidad de jornadas de trabajo para reactivar la producción, establecen modalidades de contratos que garanticen estabilidad laboral, entre ellas el empleo juvenil,  y propenden la recuperación económica, especialmente en zonas declaradas en emergencia por el terremoto del pasado 16 de abril.

Para finalizar no está demás indicar que durante estos años de Gobierno se han implementado políticas de redistribución de la riqueza generando equidad y justicia social; inclusive la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y directora Regional del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para América Latina y el Caribe, Jessica Faieta, en una intervención en marzo de 2016, destacó la reducción de la pobreza extrema y moderada, y se reconoció a las políticas sociales y económicas de Ecuador como una de las mejores de la región para la reducción de la pobreza y la consecución de un desarrollo integral. Entre 2007 y 2015, la pobreza se redujo en 14 puntos, el 68% de esta reducción se logró gracias a políticas redistributivas, que permitieron incrementar el tamaño de la clase media y reducir la población vulnerable.

Estudios de INEC registran que la pobreza a nivel nacional en junio de 2016 se ubicó en 23.70% en comparación al 25,35% de marzo de 2016 y pobreza extrema a marzo de 2016 fue del 10.05% y a junio se reduce al 8.57%.

Cordes no puede decir entonces que hay una “grosera manipulación de la realidad”; mejor aún, hay esperanza de un Ecuador con empleos y salarios dignos.